|| Eurosalud | Nutrición :: Recomendaciones nutricionales durante el embarazo Parte II


el artículo anterior comentamos la importancia de aumentar la energía ingerida de forma racional durante la gestación. En esta ocasión hablaremos de las vitaminas, las cuales deben aumentar su ingesta. Los incrementos porcentuales de éstas son superiores proporcionalmente al aumento de energía.

Durante el embarazo se requiere un aumento considerable de los nutrientes de la dieta.

Vitaminas liposolubles.

- Vitamina D. En España es difícil encontrar casos de eficiencia en vitamina D debido al clima del que gozamos. Es importante evitar esta deficiencia para prevenir problemas óseos maternos, así como recién nacidos de bajo peso e hipocalcemia neonatal.

La vitamina D la encontramos en sardinas, atún, bonito, leche y derivados lácteos enteros (recomendación una ración al día).

- Vitamina E. Es importante aumentar su ingesta durante la segunda mitad del embarazo. Su deficiencia puede producir alteraciones broncopulmonares, retinopatías, e incluso anemia hemolítica (se rompen los glóbulos rojos), especialmente preocupante en niños prematuros.
Encontramos vitamina E en aceite de oliva, tomates y frutos secos (almendras, avellanas, cacahuetes, etc.)

- Vitamina A. A diferencia de las anteriores no existe un incremento de la ingesta recomendada, puesto que su exceso durante el embarazo puede producir malformaciones en el feto.


Vitaminas hidrosolubles.

- Ácido fólico. Es una de las vitaminas que es más importante aumentar su ingesta, incluso se recomiendan suplementos durante la totalidad del embarazo. Durante el primer trimestre su incremento es necesario para evitar malformaciones del tubo neural. Durante el resto del embarazo para evitar anemia y riesgo de parto prematuro.
Las principales fuentes de ácido fólico (folatos) en la dieta son: verduras de hoja verde, espinacas, acelgas, coliflor, garbanzos, frutos secos y fruta fresca.

Vitaminas como vitamina B12, B6, B2, niacina y vitamina C tienen aumentadas todas sus ingestas recomendadas, pero en menor medida que las mencionas anteriormente. De ahí la importancia de llevar una dieta rica y variada en fruta, verduras, cereales integrales, carnes y pescados....

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