Ejercicio sí, pero con una alimentación adecuada


El ejercicio y la actividad física es una necesidad para mantener nuestro organismo en “plena forma”, no sólo es útil para reforzar nuestro sistema cardiorespiratorio, sino que además influye en el bienestar de nuestro aparato locomotor, mejora el tránsito intestinal y por supuesto la diuresis, el metabolismo en general y además por su capacidad de generar endorfinas es un buen inductor a la relajación, contribuyendo a dotarnos de esa sensación de bienestar que se produce tras su práctica.

En cualquier caso es necesario tener muy en cuenta la alimentación, la ingesta de una dieta equilibrada y adaptada a las necesidades individuales es fundamental, dentro de esta recomendación hemos de prestar una especial atención a la ingesta de hidratos de carbono, en ese sentido los expertos recomiendan que entre el 55 y el 65 por ciento de las calorías de la dieta del deportista procedan de estos nutrientes, ya que se transforman y metabolizan originando glucosa que es la fuente de energía necesaria para que los músculos trabajen adecuadamente.

shutterstock_212754817Los hidratos de carbono se almacenan en el organismo en forma de glucógeno, tanto en el hígado (siendo responsables de mantener estables los niveles de glucosa en sangre, la fuente de energía del sistema nervioso, así como del resto de las células, incluidas las del músculo, sobre todo cuando se está agotando el glucógeno muscular), como en el músculo.

Es muy importante ante cualquier práctica deportiva que la preparación física y la alimentación estén acordes con el ejercicio que vamos a practicar, puesto que no es lo mismo un ejercicio exigente que otro que no lo sea tanto, al igual que no es lo mismo la práctica de un deporte aeróbico que otro que no lo sea y que requiera puntas de esfuerzo en momento muy concretos.

En general la práctica deportiva genera un gasto extra de energía que debe ser satisfecho a través de los alimentos y bebidas que ingerimos, si no cuidamos el aporte energético iremos gastando las reservas de glucógeno de nuestros músculos y de esta forma sufriremos cansancio, fatiga precoz y en general astenia que pueden limitar y afectar no solo al ejercicio en sí, sino que además y si el consumo de glucosa es muy intenso podemos llegar a sufrir mareos, embotamiento, sensación de inestabilidad e incluso pérdida del conocimiento. Por este motivo, en los deportistas conviene, no sólo mantener unas reservas de glucógeno adecuadas, sino además, tratar de aumentarlas al máximo antes del ejercicio y reponerlas al finalizar éste.

Según apuntan los expertos, no todos los hidratos de carbono son asimilados por igual, por lo que se pueden distinguir los de absorción lenta o de índice glucémico bajo, y los de absorción rápida con un índice glucémico medio-alto, siendo la diferencia el tiempo que transcurre desde que se consumen hasta que son asimilados por el organismo.

Para reponer fuerzas durante el ejercicio o inmediatamente después son recomendables los hidratos de car...

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