|| Eurosalud | Enfermedades :: Vigorexia: Excesivo culto al cuerpo II


En ocasiones, algunos chicos, tras superar una anorexia, desarrollan una vigorexia. Para una detección precoz resulta clave el papel de los instructores de gimnasia y los profesores de educación física.

Con el objetivo de adquirir masa muscular, la persona vigoréxica realiza ejercicio físico durante muchas horas al día de manera compulsiva, consume suplementos dietéticos y vitamínicos, así como anabolizantes, con graves repercusiones tanto físicas como psíquicas. Le suele desagradar su imagen, así que tiende a aislarse socialmente. No le gusta mostrarse en lugares públicos y suele retraerse tanto en un ámbito lúdico como laboral o escolar. Busca camuflar su aspecto con ropas superpuestas y holgadas que hacen su figura amorfa y voluminosa. Se mira constantemente al espejo y se pesa varias veces al día. De la misma forma que la anorexia asocia belleza a delgadez, la vigorexia asocia belleza a musculatura.

En relación con la alimentación, el vigoréxico muestra actitudes anómalas hacia la comida, seleccionando los productos con una preocupación exagerada por la composición y por el número de calorías. Sus conocimientos acerca de alimentos, vitaminas o preparados hormonales son amplios. Realiza dietas desequilibradas, ingiriendo cantidades excesivas de proteínas para incrementar la formación de masa muscular, y también de hidratos de carbono y fibra, y rechazo absoluto de las grasas, lo que provoca problemas metabólicos y de nutricionales.

En la adquisición de estos preparados y en sus extravagantes dietas, el vigoréxico puede dejarse grandes cantidades de dinero. Tiene constantes pensamientos obsesivos sobre la musculatura que le absorben durante varias horas al día, por lo que su rendimiento académico o profesional disminuye. Al final, sus únicos intereses se limitan a lo que se relaciona con comidas, ejercicio, vitaminas y hormonas, con abandono de sus obligaciones familiares...

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