|| Eurosalud | Enfermedades :: Las emociones y los alimentos


Para saber por qué nos apetece comer, y sobre todo, para saber por qué cuando nos ponemos a dieta nos atraen especialmente algunos alimentos, debemos ser capaces de entender que estos no solo están formados de hidratos de carbono, minerales, proteínas…

Podemos afirmar que existen muchos alimentos que poseen además de sus cualidades alimenticias, un valor simbólico y emocional, puesto que muchos de ellos están asociados en nuestro cerebro a recuerdos buenos o malos, a situaciones, personas, etapas de la vida, etc.

Es cierto que muchas personas asocian las tartas o los pasteles a momentos de grata celebración de cumpleaños, a la experiencia de ser recompensados por sacar buenas notas o simplemente por portarse bien en casa. También se asocian los helados a las vacaciones estivales, a momentos de mayor libertad, de juegos, de pasar más tiempo en la calle, de tener menos obligaciones escolares.

Pero, además muchas de estas asociaciones que son más o menos compartidas por la mayoría de la población, existen también asociaciones más individuales, más propias de cada persona y que tienen importantes consecuencias.

Por ejemplo, imaginemos que una niña vive en una familia poco afectiva, en la que sus estados de ánimo no se tengan demasiado en cuenta y en la que se sienta no valorada. Pongamos por caso que ocasionalmente una tía suya que es muy cariñosa con ella la visita cada semana. Y durante estas visitas le obsequia con un determinado alimento, por ejemplo, un bocadillo de jamón. En ese rato que pasa con su tía se siente querida y valorada. Pues bien, de mayor, cuando especialmente se sienta sola, triste y abandonada, necesitará recuperar aquella sensación de ser querida. Y puede que su tía no esté, pero sí su recuerdo. Y ese recuerdo sería obtener aquel alimento con el que le obsequiaba siempre su tía....

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