|| yoPuedo | Quiero dejar de fumar :: El caracter social del tabaco


En muchas ocasiones, la acción de fumar da salida a una tensión o ansiedad que se alivia con sacar el cigarrillo de su caja, acomodarlo en la mano y en la boca, y proceder a encenderlo con cierta gracia y estilo.

Una vez encendido el cigarrillo en una reunión, el fumador adopta poses que forman parte del hábito psíquico y gestual, tal como sentarse de una cierta forma, mirar, interrumpir, reír mediante ciertas técnicas corporales... Se convierte en una forma de relacionarse con los demás. De estas posturas corporales hay que destacar algunos gestos automáticos comunes: En los hombres, el cigarrillo hacia adelante exhalando el humo hacia arriba en las mujeres, la mano hacia arriba con la muñeca doblada, mirando al costado con los ojos entornados, como manifestación de posturas clásicas. De esta manera, dejar de fumar obligaría a actuar de una forma nueva. No existiría la posibilidad de hacer una pausa larga para encender un cigarrillo mientras se piensa qué agregar a la conversación.

Se sigue fumando en las reuniones y trabajos, donde ocasionalmente el fumador, en actitud de cortesía especial, a veces se aparta un poco con su cigarrillo y exhala el humo hacia arriba, lo cual debe interpretarse como la máxima expresión de solidaridad para con quienes no fuman, estableciendo un límite de consideración que no admite reparos, y más allá del cual cualquier observación es tomada como provocación.

En situaciones difíciles, el fumador acude al cigarrillo para relajarse y mantener la serenidad. Para gozar de una pausa mientras inhala el humo del cigarrillo de manera profunda, aflojando todos sus músculos al momento de exhalarlo. Pero otras veces lo utiliza como estimulante y para mantener el estado de atención, concentración y vigilia. En momentos difíciles o en situaciones de aburrimiento, fumará para manejar sus emociones y obtener la seguridad y confianza deseadas, y los estados de ánimo que su cerebro asocia al acto de fumar.
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